Entendiendo que caminamos hacia la Educación Física, en este espacio intentaremos hacer ese camino más agradable y productivo, aportando todo lo que pueda de mí.
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lunes, 4 de noviembre de 2013
jueves, 31 de octubre de 2013
-Educación- Aportaciones de la clase
En esta entrada me gustaría hablar acerca de lo que me han aportado algunas de las últimas clases de la asignatura.
Educación
-En la clase dedicada a este concepto aprendí conocimientos que modificaron mi manera de ver la educación. Leyendo el texto de Savater no me quedó tan clara su visión como tras su pertinente explicación.
-Se trataba de una visión humanista, en la cual la educación consistía en humanizar a la personas respondiendo a unos criterios éticos en función de aquello considerado deseable.
-Esta visión me convenció y se adaptaba a mi concepción de educación, sin embargo, chocábamos en un punto: el rango de alcance de la educación. Mientras que yo consideraba educación a cualquier aprendizaje, visión amplia, Savater se inclina por la visión restringida, donde solo algunas cosas de las que se aprenden son educación.
-Tras documentarme de lo que implicaba una y otra visión, terminé cambiando de opinión y considerando, ahora, que la educación es algo más concreto que todo aquello que aprendemos. Pondré un ejemplo contundente: alguien puede enseñarte a manipular diferentes juegos o a estafar con el fin de obtener dinero fácil, pero esa enseñanza no sería educativa. Simplemente conocimiento que permite realizar acciones no lícitas.
Por tanto, concluiré que solo es educación aquello que es deseable.
- Recomiendo leer la entrada de nuestro compañero Toni Crespo que también habla de este tema abordando tres preguntas muy interesantes.
-No solo la consideración del rango de amplitud se vio afectado como consecuencia de la adquisición de nuevos conocimientos fundamentados y argumentados. Ocurrió lo mismo con el entrenamiento y su concepción de se considerado una forma educativa. Tenemos compañer@s, como Ester Collado (recomiendo la lectura de su entrada sobre este tema) que lo siguen así y aportan sus explicaciones.
-Siempre había considerado el entrenamiento como una buena forma educativa, que inculcaba unos valores muy útiles para la vida cotidiana. Sigo pensando que los inculca, no siempre, y que cuando lo hace resultan muy útiles, pero es necesario matizar con precisión para entender por qué no es una forma educativa.
-En entrenamiento tiene como principal función el perfeccionar algunos aspectos, principalmente físicos, de las personas, ya sean deportistas o gente normal. Es por este motivo, por el cual no lo considero como educativo, porque en su más importante labor no aparece el educar. ¿Que puede hacerlo? Sin duda, pero sería algo secundario y que complementaria a la primera función. De hecho, ojalá lo hiciera siempre.
Un ejemplo para entenderlo mejor: en una encuesta de hace algunos años, el helvético Roger Federer fue considerada, por más de 25 millones de personas, como la segunda persona más respetada del mundo solamente por detrás de Nelson Mandela. ¿Dónde quiero ir a parar? Para ocupar esa posición, la cual me parece exagerada he de añadir, han sido imprescindibles sus buenos modales en pista, el saber ganar/perder, excelentes labores sociales fuera del contexto deportivo, sinceridad, competitividad... y a pesar de todo ello, a Federer se le conocerá siempre por ser considerado el mejor tenista de todos los tiempos.
Conclusión --> El entrenamiento es utilitario, por eso no es educativo. ¿Puede serlo? Sí, pero no respondería a su principal función.
martes, 15 de octubre de 2013
Ampliación de Alone Together
Hace un par de días subí una entrada hablando sobre un artículo que leí de Turkel, quien es la autora del libro Alone Together, y dando mi opinión sobre el tema.
Me gustaría añadir un apunte que he estado pensando estos días.
Volviendo al Tema 1 y tratando de unir lo aprendido a lo largo de la asignatura, pensé qué consecuencias podría tener este avance de la tecnología en los cuerpos utilitaristas y vivenciales. No entraré a valorar el socio-cultural porque es sobre el que versa la principal entrada.
Desde una percepción utilitarista del cuerpo las nuevas tecnologías no jugarían un papel fundamental, hablando principalmente de móviles, ya que apenas influirían en su objetivo final que es utilizar el cuerpo como medio, mediante el movimiento, para lograr un fin.
Desde un punto de vista vivencial surge la controversia. Estudiamos a Arthur Frank como autor referencia sobre este tema. Él nos hablaba sobre la importancia de los sentimientos que se generan en cada uno durante su existencia en cada momento en este mundo, y después planteaba una serie de "problemas" a los que cada cuerpo se tenía que enfrentar y que ayudaba a definirlo en cada situación. Al mismo tiempo proponía un objetivo final para dicho cuerpo --> ser comunicativo. Es en este punto donde aparece la controversia, porque qué es más comunicativo:
-¿Dos cuerpos que se relacionan en persona, que se ayudan del lenguaje corporal y expresan unas emociones más íntimas?
-O por el contrario, ¿dos cuerpos que se relacionan mediante una red social, utilizando el lenguaje o a través de vídeo-conferencias?
Me decantaría por la primera opción, más cercana y personal.
No obstante, me parece interesante el papel que puede desempañar un dispositivo tecnológico en el tema de la "regularidad", es decir, que te permite estar en constante contacto con múltiples personas. Una gran ventaja pero que no reemplaza el otro tipo de contacto ya que se utiliza cuando el otro no es posible.
Un saludo.
domingo, 13 de octubre de 2013
Alone Together
Las nuevas tecnologías son como una ola gigante que arrasa todo a su paso, como aquel tornada que arranca todo de cuajo, como un agujero negro capaz de tragarse galaxias.
Vivimos en la era de la tecnología, consolidada ya y con una perspectiva de futuro mayor, demuestra estar presente en todo momento. Llegó para quedarse.
Forma parte de cada uno de nosotros, todos somos nosotros y nuestro móvil, aquel que permite localizarnos en cualquier momento, informar sobre lo que estamos haciendo o haremos, mantenernos a la última de lo que hacen nuestro "amigos"... como diría Ortega y Gasset: "yo soy yo y mis circunstancias", pues bien, parece que el móvil es nuestra única circunstancia en ocasiones.
Como leía en el artículo sobre Sherry Turkle es extraño estar hablando con una persona y que su "acompañante" no haga acto de presencia, siempre aparece un whatsapp o un correo que reclaman su atención o bien algo que debe comunicar a cualquier persona. Esta circunstancia hace que el contacto directo con otra persona no sea como antes, que no sea tan natural, de tú a tú en definitiva. El algo que lamentablemente se está perdiendo porque como bien dice el artículo, se ha aceptado una especie de norma social que permite las interrupciones para atender los teléfonos móviles (este era su nombre inicial, y tanto eso como sus aplicaciones/funciones distan mucho de aquel original, el teléfono es algo casi obsoleto), además esto ocurre en ambos sentidos, cuando sentimos la necesidad de contestar queremos que el otro espere y nos respete. En mi opinión esto es una falta de respecto.
Recuerdo el otro día una charla a la que asistí con motivo de un evento deportivo en la que había tres ponentes. La situación era la siguiente; la chica que dirigía mayoritariamente la sala nos hablaba pero al mismo tiempo, su compañero, estaba jugueteando con el móvil a un metro de ella. Todos le veíamos y parecía no importarle en absoluto, tal vez la estampa os parezca "normal" pero me llamó la atención negativamente, y más cuando al cederle la chica el turno de palabra repitió lo mismo que ella porque no se estaba enterando de nada. Eso sí, el móvil no lo soltó.
Situaciones como la recientemente descrita las vivo diariamente, quizá no tan exageradas, pero de la misma índole. ¿Dónde quiero ir a parar con todo esto? Al inicio. Este gigante te engulle, te muestra todas sus ventajas y en ese momento... te convence de que es absolutamente necesario e imprescindible. Adquieres el producto y te dispones a vivir con él. En todo momento cerca de ti, a tu vera, para que nada escape de tu "control".
¿Qué ocurre cuando no se dispone de él? Descontrol, furia, frustración, rabia... todas las sensaciones negativas mayoritariamente. Aunque también nos encontraremos a gente que se sienta aliviada, porque desaparece por unos momentos ese agobio incesante, pero principalmente nos topamos con un patente descontrol. Recuerdo a una conocida que no podía vivir sin su Blackberry y el Whatsapp (hace un tiempo, pues una Blackberry ahora mismo no vale nada, de hecho esta anécdota es de cuando esa marca de móviles se colgaba cada dos por tres) y cuando fallaba el server, al cabo de un minuto, ya estaba llamando desesperada a la compañía pidiendo explicaciones y exigiendo una solución. Entiendo que el cliente quiera sus servicios contratados, pero creo que las cosas se pueden hacer de más maneras, especialmente con educación que es lo que más le faltaba.
Entonces mi pregunta es... ¿hasta qué punto es necesario el móvil, por ejemplo? Es necesario en la medida en que te facilita la vida, es decir, a la hora de comunicarte y quedar con grupos, para organizar aspectos del trabajo (en mi caso para quedar con los alumnos, concretar hora...), para leer e-mails urgentes... para todas esas cosas que no podrías hacer si no lo tuvieras, pero para todo lo demás no lo considero necesario. Lo que no quiere decir que no me parezca bien hablar con amigos o compartir diferentes materiales, pero no lo incluiría como algo imprescindible. Pertenecería más al campo del ocio que, como todos, también se ha de cuidar.
Sin embargo da la sensación de que todo lo que rodea al móvil es necesario, desde aquello que estrictamente podría calificarse como tal hasta leer los famosos tweets de 140 caracteres. Creo que eso es un error que, volviendo a remitir al artículo, considero que debe cambiarse. Es algo complicado, es nadar contracorriente solo frente a la sociedad, pero por lo menos hay que intentarlo.
Para concluir me gustaría remarcar, al igual que Sherry Turkle, que el cambio es posible y que para ello es fundamental recuperar la intimidad que se ha perdido, volver a "sufrir" esos momentos de soledad que nos ayudan a crecer, reflexionar y conocernos mejor, de aprovechar los momentos que se pasa con otras personas para estar realmente con ellas y no estar en otra dimensión, de disfrutar de las tremendas ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías sin caer en el vicio y finalmente creer que uno, sin su circunstancia móvil, también es uno mismo.
Para terminar me gustaría mostrar un vídeo que ilustra muy bien aquello de lo que he hablado y que encontré en el blog de mi compañera Sara, más concretamente en su entrada Más tecnología, menos humanos.
" Hay días en los que la mejor manera de estar conectado... es DESCONECTAR"
domingo, 6 de octubre de 2013
Mal de escuela.
Terminé de leer el libro obligatorio (ya que tendremos un examen) y me gustaría compartir mis impresiones.
En primer lugar lo calificaría de un libro útil, especialmente si entre los objetivos del lector está la posible dedicación al mundo complejo de la educación. Además es sencillo y rápido de leer, la disposición por capítulos muy breves favorecen esa velocidad lectora (del mismo modo que ocurre en los libros de Dan Brown, como en El Código Da Vinci o Ángeles y Demonios).No obstante también hay partes más lentas, donde narra historias un poco densas que mezcla con literatura o filosofía.
El libro habla sobre él mismo. Ahora mismo es escritor, pero años antes era profesor y mucho antes, cuando era un joven estudiante, era un auténtico zoquete. Tenía problemas para aprobar absolutamente cualquier asignatura (como se puede ver en la parte de atrás del libro) , tenía asimilado el concepto de la nulidad y por lo tanto pensaba que no tenía futuro. A partir de este contexto, el cual trata de explicar cómo llega hasta ese punto a pesar de haber nacido en una familia que le ofrecía todas las posibilidades del mundo, surge su historia que le terminará convirtiendo precisamente en profesor.
A lo largo del libro va contando cómo se sentía y qué le hace salir de esa situación, y posteriormente ve en sus alumnos aquello que era él. Mientras cuenta su historia, de manera desordenada, incluye anécdotas y episodios que ayudan a comprender mejor su mensaje y de paso amenizan el libro.
Esta entrada la escribía para compartir mis impresiones y no para resumir el contenido del libro, que es lo que me da la sensación que estoy haciendo.
Recomiendo el libro, especialmente la lectura del VI y último capítulo, que termina con un auto-diálogo (me recordó a la última escena del Club de la Lucha) que da lugar a la reflexión. ¿Está preparado un profesor para <ello>?
Tengo la suerte de dar clases particulares y esta situación es la que me encuentro con la mayoría de mis alumnos. También es cierto que si no tuvieran problemas seguramente no me llamarían, pero no es el caso, los tienen. Es complicado abordar una situación difícil, como puede ser un examen de matemáticas (mi asignatura favorita) y que el alumno cree que jamás aprobará. Termina por creerse que de verdad no sabe hacer matemáticas cuando ni siquiera lo ha intentado. Lo primero que hay que cambiar en su mentalidad, convencerles de que son capaces, y a partir de ahí trabajar. Esta última suele ser su gran carencia. Tras la pérdida de motivación, creen que por mucho que se esfuercen no serán capaces y optan por lo hacer nada. -Total, si voy a suspender igual, para qué estudiar-. Es una frase que me han repetido en más de una ocasión y que se puede leer en el libro. Este me ha ayudado a sentirme identificado y me ha ofrecido recursos para la próxima vez que me ocurra.
Si alguien se ha leído el libro también que me avise, que estaré encantado de comentarlo con él/ella.
Me despido con una frase que me llamó mucho la atención y que dice bastantes cosas:
-Hablarle del porvenir es pedirle que mida el infinito con un decímetro.
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